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IGUALADA

fotografía de principios del siglo XX.

fotografía de principios del siglo XX.

Esa mañana temprano, mientras ella la vestía, Doña María le preguntó con un retintín de cólera en la voz, por su anillo de brillantes, aquel que siempre guarda en su cofre de plata sobre el tocador.

Ella, sin dejar de prestar atención al gancho del broche -también de brillantes-, que colocaba en el vestido de la dama,  cuidándose de no ensartarlo en el pecho de la señora, casi de inmediato le contestó: –No lo he visto Doña María, desde el día que usted se lo prestó a la niña.-

Doña María dio un brinco, lo que le ocasionó a la mucama una pinchadura en el dedo medio con la aguja del broche, haciéndole brotar una diminuta gota de sangre, que chupó instintivamente, mientras la Doña le espetaba:

-No, yo no le he prestado ese anillo a mi hija y ella no se lo pudo tampoco haber llevado, nunca se lo llevaría sin mi permiso. Así que yo estoy segura que está aquí en casa, y aquí nada se puede perder, ¡así es que me lo busca inmediatamente!- Dijo con ánimo  rotundamente autoritario, sin dejar la mínima brecha para que la criada le rebatiera.

Bansky, Maid Graffiti

Bansky, Maid, Graffiti

Angry Madam, de artista anónimo.

Angry Madam, de artista anónimo.

Durante todo la semana voltearon la casa al revés y luego al derecho, sin resultados.

A Doña María se le podía ver el enojo fácilmente cuando arqueaba las cejas, con los ojos entrecerrados, los labios apretados y el cuello erguido, tal como si la estuviese mirando desde una gran altura, le repetía en voz alta: -¡Aquí no se pierde nada! Así es que me busca mi anillo de brillantes, ¡era de mi bisabuela! ¿No entiende el valor que tiene?. ¡Deje de estar ahí parada con cara de boba y busca en toda la casa! en algún lugar debe estar porque no pudo salir caminando ¿verdad?-

 

Varios días pasaron y la búsqueda seguía siendo infructuosa. Y aunque ella se lo pedía reiteradamente y con todo respeto, Doña María se negaba a preguntar a su hija si tenía el anillo. Su necesidad de tener la razón se lo impedía.

Rainy Day, ilustración de Pascal Campion.

Rainy Day, ilustración de Pascal Campion.

Aquella tarde llovía a cántaros y de repente se abrió la puerta dejando entrar un fuerte viento que alzó los manteles y tumbó el florero con las flores del centro de mesa. E igualmente, con la misma fuerza del vendaval que se había desatado, entraron corriendo la niña y su hijo, quienes terminaron de sacudirse el agua sobre la alfombra de la sala, empapándola.

-¡Pero m’hija, cuidado con la alfombra!- exclama Doña María como saludo.

La doméstica corre a traerles un par de toallas para que se sequen y mientras se pasaban las toallas, les trajo un chocolate caliente con galletas. Al momento que la mucama se los servía, Doña María externó su estado:

Estoy que me pinchan y no boto sangre. Fíjate que “ésta” -señalando a la empleada-  no sabe dónde esta mi anillo de brillantes que  guardo en mi cofre de plata, sobre el tocador. ¡Lo hemos buscado toda la semana y no sabe dónde lo puso!-

-Mami, ¡pero acuérdate que me lo prestaste la semana pasada!-

-¿Usted ve Doña María? yo se lo dije que usted se lo había prestado a la niña-

-Bueno, ¡pues lo había olvidado, y qué!-

-¿Pero vio? ¡Yo se lo dije!-

-¡Suficiente, basta, se me olvidó! cállese insolente y  AHORA MISMO se lleva las toallas mojadas y déjese de estar opinando, ¿Quién se cree que es? ¡No sea irrespetuosa!-

La muchacha, con la cabeza gacha, para que no vieran las lágrimas que rodaban siempre por sus morenas mejillas debido a las frecuentes humillaciones, tomó con una mano las toallas mojadas y con la otra hizo una reverencia, alejándose por el largo corredor de la mansión colonial.

Mami, – dijo la niña. –Es increíble cómo el tiempo no pasa en esta casa ni en este país. Desde 1509, en que llegó a esta propiedad la virreina doña María Álvarez de Toledo y Rojas, la esclavitud no terminó jamás aquí, mira cómo tratas a la pobre mujer que te sirve con tanta lealtad desde que yo era pequeña.-

-¡Tú también te callas, estás hablando como cualquier comunista de pacotilla, eso me pasa por culpa de ese extraño marido tuyo que te permite ir a la Universidad, ese centro de subversivos!

-Mami, no vivimos en tiempos de la colonia como tú. Yo no le pido permiso a mi marido para estudiar ni maltrato a la gente, porque estoy convencida que todos somos iguales y que la situación en estos paisitos sólo podrá cambiar si trabajamos todos con respeto y unidad.-

Doña María no se aguanta en su piel y ve hacia una de las puertas del comedor, desde donde la criada se asoma con un azafate. Montando en cólera, le ordena:

-¡Usted, ¿qué está oyendo ahí detrás de la puerta? no sea metiche y se me larga a la cocina y me trae un té para tranquilizarme, porque entre usted y mi hija, me van a matar!-

La mucama sale y busca en el huerto de la propiedad, unas ramitas de valeriana para hacerle su té a la señora y a su izquierda, se queda mirando sin saber por qué, el antiguo galerón de los esclavos, que ahora se usa de bodega en lo que fue repartimiento colonial, declarado patrimonio, por el Ministerio de Cultura. ¿Cuál cultura? piensa ella, mientras camina hacia la cocina de vuelta.

Mujer española con su esclava. Pintura del siglo XVIII.

Mujer española con su esclava. Pintura del siglo XVIII.

 

 

 

 

 

 

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SENSUAL

Fui a la inauguración de Valoarte, en Costa Rica, fascinada como vivo por el poder de las artes visuales. Luego de recorrer el primer piso, entré a la sala principal y al caminar algunos pasos, me topé con una escultura en alabastro, de Diana FernándezAgnes  y Lali, ven la obra de Diana. No podía creer la perfecta paradoja que esta escultora guatemalteca construye en sus piezas. En septiembre, FUNSILEC de Guatemala, le rinde un merecido homenaje, con una exposición retrospectiva que no quiero perderme, por lo que viajaré a Guatemala. Emocionada con su trabajo, concebí este cuento breve, que aquí les comparto:

 

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Diana Fernández, Pléyades, alabastro blanco traslúcido, 28 x 31 x 24 cm. 2016

Llevo un tiempo observándote y te has dado cuenta. Te elegí entre muchas, porque me pareciste única. Fue en aquel instante que rocé mis dedos sobre tu piel, cuando me aceptaste de una manera grácil, casi imperceptible, cuando nuestras energías se sacudieron al unísono, haciendo que cada fibra de mi cuerpo respondiera a tu hermosa energía.

A partir de entonces, supe que me ofrecías ¡todo! todo lo mejor de ti. Fue un contrato divino el que pactamos. Nos sumimos desde entonces en un éxtasis de entrega sin reservas, fundiendo alma y cuerpo para unirnos mientras haya vida. Eres muy fuerte, eso lo sé y por eso debo ser suave contigo, acariciarte para que te rindas y me entregues tus maravillas.  Recuerdo cuando te dije:

 -Te prometo que seré paciente, aunque a veces creas que soy una bestia grosera, mi intención es descubrir lo mejor de ti, confía en mí.-

Y te quedaste fría, rígida, como si no me entendieras o no me creyeras. ¡Dios! eres dura y tan inocente a la vez, ¡Me encantas! 

Diana Fernández, Metamorfósis, alabastro, 74x68x14cm 2015

Diana Fernández, Metamorfosis, alabastro naranja traslúcido, 74 x 68 x 14 cm. 2015.

 Empiezo a acariciarte y nunca puedes resistirte al toque de mis manos,  suavemente las deslizo por todas tus ondulaciones, recovecos, espacios dulces y ásperos. No dejo jamás un sólo ápice sin tocar con tanto amor. Nadie nunca te había hurgado de esta manera. Siempre pensaste que eras insignificante, a veces hasta creías que eras fea. Y eso porque el tiempo se encargó de endurecerte con cicatrices visibles, te hiciste estoica,  ocultando lo mejor de ti, con mucho miedo de parecer vulnerable. En realidad, nadie más que yo te había hecho sentir tan hermosa antes.   

 Cuando mis dedos te recorren, siento cómo lo disfrutas, muy tímidamente al comienzo, para luego ir cediendo y terminar brindándote a mi voluntad, sin reservas.

A cada momento te sientes más libre, confías más, y todos los átomos de tu cuerpo vibran bajo la presión calculada que ejerzo sobre ti. Te desmoronas y puedo ver como te desvaneces y de pronto, emerges  ¡hermosa! He logrado traer a la luz lo que guardas para ti de la vista golosa de los demás.  Me duele el grosero desbaste del principio, pero cuando mis manos te pulen y brillas traslúcida, sé que mi trabajo escultórico cumplió su función cosmogónica de traer especies nuevas al mundo de los antiguos alabastros.

Diana Fernández, Floración, alabastro, 68x86x10 cm. 2013

Diana Fernández, Floración, alabastro traslúcido naranja, 68 x 86 x 10 cm. 2013.

 

 

Vitrinas

Un encuentro con las fotografías del artista de la cámara Jorge Luis Ramírez, en su página de la Saatchi Gallery Online,  motivó estos cuentos: http://www.saatchiart.com/jorgeluisramirez Cada fotografía es un acertijo, plantea los valores de esta cultura basada en las apariencias y me habló tanto cada una, que tuve que escribir lo que me decían. Acompaño cada cuento con la fotografía que le corresponde.

High End

Jorge Luis Ramírez, High End, digital.

Jorge Luis Ramírez, High End, digital.

Completamente ataviados para navegar, él tomándola por su cintura, contemplando felices el vaivén de las olas del mar, mientras llegaba la noche. Su travesía recién comenzaba, ¿adónde los llevaría? Él siempre lo soñó y ella siempre lo había querido complacer. Eso pensaba, mientras contemplaba extasiada la vitrina recién inaugurada de la tienda donde trabajaba.

Paradox

Jorge Luis Ramírez, Paradox, digital.

Jorge Luis Ramírez, Paradox, digital.

La amo tanto, anhelaba que se mantuviera siendo mi inocente niña, y quería con toda el alma que nunca creciera, y sólo he vivido para consentirla. Ahora, la culpabilidad no me deja vivir. Aún es una niña, ¿porque le permití ser una mujer? Aún no ha terminado de crecer y ese engendro se apoderó de ella, está dentro de ella y lucha contra mí; ¡ya no la puedo defender! me quedé sin argumentos cuando ella me desafió, y me abandonó- se lamentaba, mientras de sus ojos brotaban lágrimas de dolor…

Hiding

Jorge Luis Ramírez, Hiding, digital.

Jorge Luis Ramírez, Hiding, digital.

Se preguntaba si por haber nacido fea, se liberaría de la condena de ser perfecta. Se consideraba una mujer hermosa y esta condición recibida al nacer, era el resultado de una acuerdo que firmó antes de llegar, y que contenía una cláusula que la obligaba a ocultar sus miedos y mostrarse perfecta en todo (porque pensaba que sería una malagradecida por arruinar la belleza que la vida, Dios, sus padres, el destino o quién sabe qué o quién, le habían conferido).
Presa de su condición, sólo anhelaba que llegara el día en que todo terminara. Estaba vacía por dentro, sentía que no poseía identidad y ni siquiera contaba con la fuerza necesaria para ponerle final ella misma, a este destino elegido. Empleó su tiempo en este mundo soñando con el futuro perfecto, o lamentando el pasado imperfecto.

Ghost Children

Jorge Luis Ramírez, Ghosts, digital.

Jorge Luis Ramírez, Ghosts, digital.

Shhhhhh….no hables alto porque así te pueden descubrir, están por todas partes, ¿no te das cuenta? ¡no nos determinan y se alimentan de nuestra energía! sólo a veces nos pueden ver y tenemos que cuidarnos de ellos, están totalmente desconectados. ¡Tenemos que cuidarnos de no convertirnos en lo que son, ¡porque es horrible! Vi como mi prima Gertrudis se convirtió sin darse cuenta… – Le dice la niña al niño, describiendo a los adultos que les rodean.

Girls on the rocks

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Jorge Luis Ramírez, Girls on the Rocks, digital.

-Hace rato que me está, mirando ¡y me gusta! se ve un tipo interesante, inteligente – le comenta en voz baja a su amiga. Sentado en el bar de aquel lugar de moda, no dejaba de mirarla, mientras bebía a sorbos su trago on the rocks, ¡claro! ¿cómo no? Sonaba la melodía de moda, ella desbordando sensualidad lo mira, insinuándose sugestiva, quiere bailar con él, que sigue el diálogo de gestos desde el bar, sonriendo, mientras levanta una de sus cejas pícaramente. Ella le sonríe de vuelta. Un camarero se le acerca y le entrega una copa de champagne que le envía el caballero interesante. Halagada, lo acepta y alza su copa en señal de brindis y él le responde alzando su vaso. Cuando tomaba el primer sorbo de esa bebida espumante, helada y feliz, de repente, lo siente de pie a su lado, y alzando la voz lo suficiente para que todos a su alrededor le escuchen, se dirige a ella:
-¡Tengo unas ganas de ti! ¿Nos vamos de aqui?-
Ella nunca supo de donde vino, sólo lanzó el contundente golpe que lo lanzó al piso, para luego escuchar una voz, que no sabía tampoco, de dónde venía:
-No eres más que un baboso, ¡borracho de mierda! que cree que los tragos consiguen cualquier mujer -.
Se recompuso como pudo, y volvió a sentarse junto a su amiga, lista para pedir la cuenta y marcharse, pero antes de poder llamar al camarero, reconoció atrás de ella la voz masculina que insultó al caído. Ahora, ya frente a frente, la felicitó por poner en su lugar al “borracho ese”, invitándola: -Valiente y bella, ¿me aceptarías una copa de champagne?

 

Deleites y prisiones

¡Ah, los sentidos! fuente de nuestra imaginación y deleite. Hace ya algún tiempo que no compartía mis encuentros con el lápiz y el papel. A veces estos son apasionados y divertidos, otras son temibles y cada vocal o consonante se convierte en una prisión que huele o duele. Sin embargo, cada línea aporta potenciales rutas hacia la sonrisa, el placer o el miedo, pero siempre, nos conducen hacia la paradoja. Aquello que deseamos o tememos, no viene sino de nosotr@s mism@s, no existen los universales abstractos sino nuestros muy subjetivos universos. Por eso, esta vez les dejo dos cuentos. Uno breve y simpático y otro más largo y doloroso, ambos acompañados del sentido del humor cáustico y oscuro del gran dibujante guatemalteco Fernando Valdiviezo. Sin embargo, son ustedes quienes tienen la última palabra.

Fernando Valdiviezo, tinta sobre papel, papel moneda intervenido. 2014.

Fernando Valdiviezo, tinta sobre papel, papel moneda intervenido. 2014.

RENDEZVOUS

Impaciente, espero tu invitación para estar contigo. Satisfacer tus ansias es lo que da sentido a mi vida. Lo sé, me he convertido en tu adicción y fantaseo con tu deleite.
¡Ya es hora, por fin llegas! cuidadosamente me tomas entre tus manos, siento tus ágiles y sabios dedos, enciendes el fuego con tanta fruición… yo empiezo a sentirme inflamada, una agradable agitación crece en mi interior, ardo de placer al sentir cuánto me deseas. En medio de ese juego, no pasa mucho tiempo antes de que lance un agudo grito de placer, anunciándote que estoy lista para verter mi fluido cálido y gozar ese orgasmo matutino que juntos convertimos en delicia de los dioses. Me siento plena, feliz de que aun siendo vieja, sigo siendo tu amada tetera, compañera y testigo del mejor momento, de tu primer sorbo cada mañana.

 

 

Fernando Valdiviezo, tinta china sobre papel, papel moneda intervenido, 2014.

Fernando Valdiviezo, tinta china sobre papel, papel moneda intervenido, 2014.

LA PRISIÓN

¿Quién ordenó mi encierro? ¿Desde cuándo estoy aquí? No lo recuerdo. En total oscuridad percibo el vaho a herrumbre, pero no puedo ver nada, son los barrotes que me impiden salir. La humedad del lugar no me deja respirar, ¡por favor, que alguien venga a sacarme de aquí! esto es inhumano, ¡no pueden abandonarme así! Escucho pasos, alguien viene, siento sus pisadas, escucho cuando comentan “pobrecita” y me tiran algo, ¿qué es? trato de encontrarlo, no puedo ver nada, moviendo mis manos desesperadamente me arrastro en penumbra total, pero la oscuridad no me permite ver qué es, ¿y si es algo asqueroso? Seguro son restos de algo, por supuesto, la gente no me va a dar nada valioso en estas condiciones ¿por qué no me ayudan a salir? ¡Eso es lo que yo necesito! siento rabia, lloro, grito, me desespero, hasta quedar inconsciente. Despierto y me siento más calmada. Percibo un delgado hilo de luz, ¿de dónde viene? Nunca antes lo había visto. Acerco mi mano a esa luminosidad y la puedo ver sobre mí, la persigo sobre mi piel… pero tengo miedo, me muevo despacio, empiezo a moverme hacia ella muy lentamente y la luz empieza a crecer, se siente cálida, agradable, no veo los barrotes, ¿dónde están? Ahora la luz cubre parte de mi cuerpo y puedo verlo, ¡qué maravilla! Esa luz viene de afuera, donde están todas estas personas que ahora se mueven agitadamente a mi alrededor, pareciera que nadie se percata de que estoy aquí, pero no les hablo, me da miedo que me agredan, me paralizo y me siento muy ansiosa, mi cuerpo suda, comienzo a hiperventilar, tanta luz lastima mis ojos, tanta luz no me deja ver claro, no puedo respirar, me duele todo el pecho, ¡tengo que volver, algo no está bien! Me cubro con las manos mis ojos, alguien se acerca y me dice algo, que no entiendo, me quiere hacer daño seguro. Instintivamente le grito fuerte, para que se aleje y lo logro, ¡qué alivio! Rápidamente entro de nuevo a mi encierro. Al llegar hasta el fondo, ya no puedo ver nada, estoy en la total oscuridad, me comienzo a sentir aliviada, segura, ya no hay luz, pero tampoco nadie que me pueda herir, me tranquilizo y me quedo dormida. Al despertar percibo el vaho a herrumbre,-sí – me digo, son los barrotes. Oigo pisadas… ¿por qué no me ayudan a salir de aquí?

 

Tiro de esquina

República Dominicana es apasionada por el beisbol, el lenguaje del fútbol vine a aprenderlo a Costa Rica. Y hoy, en medio del fragor mundialista, -que no se habla de otra cosa-, encendí mi observador interior y vi el partido Brasil-México. Entusiasmada, comparé el balón con mi ego, aquel que trae un pensamiento desestabilizador entre los piés y lo lanza al arco de mi mente, donde mi observador muchas veces la hace de portero y detiene los goles que puede, aunque no siempre gana, porque si me siento culpable por algo, me automarco penalty y entonces sí que la pago, o si el ego me la juega y me lanza un tiro de esquina o juega sucio, meto autogol.  Usted y yo, jugamos en la vida un partido hacia la Copa del Mundo de la Integridad Interior, y estos haiku los he escrito, basándome en ese juego.

Marco mi cancha,
cabezazo del ego.
¡arquerazo soy!
field-ball-gate-goal-net-stadium-grass-soccerEgo ataca
toca, toca lo llevo,
¡buena defensa!
campo de futbol, bola, porteria 153395Peina el balón.
Gol ni al arcoíris
(por egoísta).
futebol-bola-642x336Jugando sucio,
Ego dispara, mete ¡gooooool!
(desprevenida).
7563455.gol_da_inter_sneijder_rede_bola_esportes_320_500Campo sereno.
Proyectando mi balón,
arquero ¡gana!

arqueroEl balón viejo,
repitiendo el juego.
¡Tarjeta roja!

pelota viejaDesinflándose,
un balón olvidado.
Rancia mejenga.
Bola-futebol-nunca-esvaziaEgo al arco.
Observo, adelanto,
¡paro el balón!
arquero 2Pase cruzado,
el ego me lesiona,
en primer tiempo.

lesiónEn el marcador,
ego empata cero.
Línea de meta.
0 por 0

 

 

 

Ruido y orden

Incursionando en el corazón del Universo que es el mío propio y el de la obra fractal de la artista cubano/española/costarricense Aimee Joaristi, donde también aparece su corazón en ondas y partículas fragmentadas, he recalado en estos haikus entre caos y orden, que hoy publico complementados por las magníficas piezas en gran formato de esta artista, quien me ha permitido utilizar sus imágenes para ampliar la experiencia que deseo comunicar multidimensionalmente.

 Ruido y orden
un espiral cósmico
en vibración

Aimee Joaristi, Autorretrato del Rey y la Reina, 197x150 cm. 2013

Aimee Joaristi, Autorretrato del Rey y la Reina, mixta, 197×150 cm. 2013

Paisaje fractal
mora la eternidad
en equilibrio

Aimee Joaristi, mixta, 238x110cm. 2013.

Aimee Joaristi, mixta, 238x110cm. 2013.

Vibra sonido
despierto la consciencia
giros eternos

Aimee Joaristi, Dar un paso sin piés, 148x148cm. 2014

Aimee Joaristi, Dar un paso sin piés, acrílico, 148x148cm. 2014.

Siento el éter
espiral simétrica
ilimitada

Aimee Joaristi, Sol Roto, mixta, 189x144 cm. 2012.

Aimee Joaristi, Sol Roto, mixta, 189×144 cm. 2012.

Ondas oscilan
mariposas aletean
en resonancia

Aimee JOaristi, Mátame, 193x151 cm. 2013

Aimee Joaristi, Mátame, mixta, 193×151 cm. 2013

La dualidad
orden desordenado
causalidad

Aimee Joaristi, Luna Rota, 120 x167 cm. 2013

Aimee Joaristi, Luna Rota, 120 x167 cm. mixta, 2013.

Orden oculto
cuántica fluyendo
sincronicidad

Aimee Joaristi, Ghost, 227x123 cm. 2013

Aimee Joaristi, Ghost, mixta, 227×123 cm. 2013

 Caos y silencio
dimensiones ocultas
taumatúrgico

Aimee Joaristi, Modelo & Castrado, mixta, 230 x 110 cm. 2013.

Aimee Joaristi, Modelo & Castrado, mixta, 230 x 110 cm. 2013.

isla de fondo

De visita en mi patria, República Dominicana, al escribir, no podía ignorar al océano, personaje principal de la escena clave que estrenó esta isla en el descubrimiento de nuestra América. Y sin dejar de lado los lugares comunes del Caribe: mares, arenas, palmeras y cielo azul, yo también hago un descubrimiento en clave de haiku, basada en este territorio de mi infancia, mi juventud y mis amores: nuevos hallazgos surgen de las arenas de mis meditaciones y de las profunidades de mi mente, que espero que para ustedes, amigos míos, sean, si no un descubrimiento, al menos un gusto. Esta vez, las fotografías que complementan estos pensamientos vienen de mi propia cámara, miradas íntimas en busca de sus espejos:

El rumor del mar
palmeras que barren
hogar interior

palmas errantes, Agnes Imbert, 2014

palmas errantes, Agnes Imbert, 2014

Cosmogonías
una estrella fugaz
iluminación

iluminación, Agnes Imbert, 2014.

iluminación, Agnes Imbert, 2014.

Isla descubro
amando me sueño
ola vidriada

cristales verdes, Agnes Imbert, 2014

cristales verdes, Agnes Imbert, 2014

Lugar de palmas
para acunar al mar
arrullándonos

barcas, Agnes Imbert, 2014

barcas, Agnes Imbert, 2014

olas desnudas
océano personal
amigas mías

amigas, Agnes Imbert, 2014.

amigas, Agnes Imbert, 2014.

Azul intenso
baila el pavo real
mar de plumas

pavo mar, Agnes Imbert, 2014

pavo mar, Agnes Imbert, 2014

Nido al viento
volaron sus pájaros
en meditación

pensamientos, Agnes Imbert, 2014.

pensamientos, Agnes Imbert, 2014.